- 11 de Octubre - ACCIÓN PLURINACIONAL POR LA VIDA Y LOS TERRITORIOS. ¡BASTA DE EXTRACTIVISMO!

Actualidad PERIODISMO ECOLÓGICO 04 de octubre de 2020
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- 11 de Octubre -
ACCIÓN PLURINACIONAL POR LA VIDA Y LOS TERRITORIOS.
¡BASTA DE EXTRACTIVISMO!
Este día se cumple un nuevo aniversario de uno de los acontecimientos más controversiales
de la historia de la humanidad. El 12 de octubre de 1492, tras el arribo de los colonizadores
europeos a nuestro continente, considerado a primera vista como un paraíso terrenal,
comenzó el saqueo, la destrucción y el genocidio de los pueblos originarios que hicieron
frente a ese primer choque, cambiando aquel sentido de lo sagrado por el peso de lo
económico. Tan pronto como tuvo lugar el primer acto de extractivismo en nuestros cuerpos
y territorios, paralelamente creció la resistencia de los pobladores ancestrales. Actualmente,
seguimos enfrentando este genocidio prolongadamente silenciado no sólo en defensa del
territorio que habitamos, sino también de una cosmovisión en la que la Tierra no es
considerada una propiedad privada. Allí donde unos intrusos vieron recursos naturales
ilimitados, los pueblos originarios sabíamos que era la fuente de toda existencia. Sin
embargo, a pesar de la resistencia, el proceso de agotamiento de la Naturaleza y las
masacres ya no se detendrían.
Lo mismo dan conquistadores, virreinatos, estados democráticos, dictadores,
multinacionales; a la hora del gobierno, todos y cada uno de ellos han hecho de nuestro
suelo una cantera apta para la explotación y el ultraje, para la acumulación de riquezas que
nada tienen que ver con la vida y el bienestar de todes y cada uno de los seres habitantes
del continente y el planeta.
Al día de hoy, nos encontramos muy cerca de llegar a un punto de no retorno. El sistema
mercantilista y el poder de las grandes compañías trasnacionales no sólo están llevando a
la pérdida irreparable de la biodiversidad planetaria y la destrucción irreversible de los
ecosistemas, sino que también se ha convertido en un riesgo extremo para la pluralidad de
las culturas. Las pruebas de todo esto están a la vista, ya no pueden ocultarse, y los
cambios tan drásticos que la actividad humana está provocando vuelven incompatible la
supervivencia de la especie humana en el planeta.
La desenfrenada carrera del poder mundial hacia un modelo de control económico
capitalista engendró y nos obligó a integrar sociedades de consumo desmedido y absurdo a
costa de enfermedad y muerte. La megaminería, el modelo industrial del agronegocio con
su paquete biotecnológico de manipulación genética, el uso de agrotóxicos. La
deforestación, endicamientos, quemas de humedales y bosques, contaminación de las
aguas, emisión de gases de efecto invernadero, quema de combustibles fósiles,
desinversión en proyectos de energías renovables, basurales a cielo abierto, calentamiento
global, deshielo, depredación, extinción de especies animales y vegetales, desertificación,
eliminación de ecosistemas de regulación climática. La reducción exponencial de la
biodiversidad, la distribución desigual de la riqueza, hambre y miseria, hacinamiento. La
elevada exposición a propagaciones de virus, la falta de vivienda y trabajo, la represión y
violación de los derechos humanos. Estas son algunas de las causas y consecuencias de
este modelo de producción basado en el saqueo y la destrucción que padecemos
cotidianamente en cada uno de los rincones del mundo. Todas estas actividades
sistemáticas son parte de un plan maestro para el Abya Yala firmado sin consulta pública
previa y a espalda de los pueblos. Por eso, denunciamos al plan IIRSA ahora denominado
Cosiplan, proyecto continental basado en el saqueo de los bienes naturales; así como
también responsabilizamos a los diferentes gobiernos cómplices que crean las leyes e
infraestructura para llevarlo a cabo.
Para esta fecha nos reunimos en distintos puntos del Abya Yala, de afrolatinoamérica, en
medio de una pandemia que nos aísla y nos impide juntarnos. Hemos decidido sumar
nuestras fuerzas y aunar nuestras voces contra el terricidio que día a día nos va quitando la
oportunidad de un futuro en armonía con la Naturaleza, a la cual pertenecemos.
Conmemoramos aquel 11 de octubre de 1492 como nuestro último día de libertad, en la
víspera del comienzo de una dignísima resistencia ancestral que continúa hasta nuestros
días y de la que, humildemente, nos consideramos continuadores.
Esta Acción Plurinacional por la Vida y los Territorios es un llamado de atención para
quienes gobiernan, para que entiendan definitivamente que debemos construir un futuro
inmediato sin más extractivismo, desde la participación activa de las comunidades en su
conjunto. Exigimos a cada una de las esferas políticas que tomen las medidas pertinentes
para incluir el accionar predominante de la sociedad y las comunidades en la toma de
decisiones necesarias para garantizar la sustentabilidad, sin redundar en el discurso vacío
de siempre, ya que los juramentos en público no se condicen en absoluto con sus políticas
concretas.
Estamos convencides que el único plan de políticas ambientales que realmente puede ser
digno de proteger la Pachamama y de comenzar a restaurar el daño cometido contra Ella
sólo podrá concretarse si contempla, como medida primordial, ponerle freno a este modelo
productivo depredador y feroz que sólo promete el exterminio de innumerables formas de
cultura, de la vida natural y de nuestra especie humana. No permitiremos que la salida a
esta crisis económica se realice a costa de la destrucción de la Naturaleza, la Pachamama,
en su sentido integral. Ese es nuestro objetivo común.
Todo esto implica, claro está, reconsiderar algunas decisiones y desarticular algunos
acuerdos que firmaron los gobiernos y dejar de violar las leyes que protegen los derechos
de los pueblos y el ambiente. Solo para dar algunos ejemplos, desde marzo y en plena
cuarentena, actividades como la megaminería, la forestal y las fumigaciones fueron
declaradas como esenciales para poder seguir operando. Se han bajado los impuestos a la
importación de insumos para la fabricación de agrotóxicos, se ha aprobado el Plan AgTech
para el sector agropecuario, el AgOne de Bill Gates para monocultivizar la tierra y acaparar
las semillas; se han aprobado más eventos transgénicos incluyendo a un alimento
fundamental como la papa; se está por firmar un acuerdo con China que sacrificaría 25
territorios, instalando en ellos megafactorías de cerdos a riesgo de nuevas pandemias y
perpetuando la crueldad animal, mientras el hambre se profundiza en comunidades locales;
se ha permitido que los grandes desarrolladores inmobiliarios y empresarios del
agronegocio provoquen incendios en bosques nativos y humedales, causando daños
inéditos e irreparables, que nos han dejado en llamas mientras quienes tienen verdadera
responsabilidad -política y material- aún no han recibido el merecido repudio y castigo. Entre
estas y otras tantas cosas, los gobiernos han acordado también profundizar la explotación
ya existente de nuestras montañas, humedales y salares a través de la megaminería.
Por esto y mucho más nos organizamos, porque no podemos seguir esperando que otros
decidan cuándo es conveniente hablar sobre el cuidado de la Tierra. Ya aprendimos que las
promesas no nos devuelven nuestros ríos, nuestra agua pura, bosques, selvas y
ecosistemas enteros; así como tampoco curan las heridas que las represiones provocan en
nuestras hermanas, hermanos, hermanes, por resistir tantos atropellos. Aquí, en el monte,
en la montaña, en la pampa profunda, en las ciudades y a lo largo y ancho de todo un
territorio sacrificado, las comunidades y organizaciones socioambientales jamás hemos
dejado de sentir los duros golpes de las políticas extractivistas, que no solo explotan los
suelos, sino que arrasan con los territorios en los que abundan vida y culturas, historia y
saber popular.
Una vez más y definitivamente, por la Vida y el Te

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